Un Placer.
Comencé a escribir a modo de terapia desde los catorce años en que solo me encontré sin poder compartir cuanto sentía. La idea la tomé de una novia que escribió algo que jamás entendí y, a cambio hice yo lo mismo por hasta ahora nueve años en que he acumulado entre cuentos, poemas, poemínimos, ensayos, cartas, críticas, pensamientos, y demás, aproximadamente trescientos cincuenta textos, una novela jamás concluida y una especie de diario fantástico que duró un par de semanas.
Desde hace cuatro años mantengo esta página online, siendo actualizada con relativa frecuencia, dependiendo siempre de mi estado emocional, el cual suele ser lábil e inestable. De hace dos años le doy vida al blog, antes Alucinalia actualmente Nitrogenia, trescientos veintinueve posts duró el gusto pues hoy, he decidido que esto llegó a su fin.
Puedo decir que hoy en día los blogs no son lo que antes, puedo decir que ya no leo, pues la mayoría de los que conocí en mis inicios por estos rubros están cerrados, clausurados, olvidados. Puedo decir que ya no recibo comentarios, que las visitas han disminuido, que la gente ya no busca Nitrogenia para otra cosa que bajar las imágenes que a su vez, yo he tomado de otro lugar. Puedo incluso alegar que mi falta de tiempo ha impedido actualizar con la frecuencia de antes, que he estado ocupado, deprimido, poco inspirado, pero la verdad, la verdad es que ya no tengo ganas, no siento esa imperiosa necesidad de comunicar cuanto siento, pienso y tengo dentro de mi, sinceramente, estoy harto, fastidiado, me pudrí.
Tal vez jamás deje de escribir, es que es mi vocación, mi gracia, mi alivio, mi don, mi refugio y mejor amigo, mi terapia y desahogo, mi sueño e ilusión, mi pasado y mi futuro, mi todo. Siempre tendré qué decir, pero por ahora, es tiempo de volverlo a hacer tan sólo para mí.
Quizá algún día me anime a volver, hasta entonces, gracias por haber pasado aquí.
Etiquetas: adios, carlos escalante, nitrogenia
Para La Última De Tantas.
Después de ti no hay nada
Ni poemas
O Versos
Ni cartas
Nada de miel
Derramada por la espalda
Sin caricias
Sin sonrisas
Ni llamadas
A las tres de la mañana
Después de ti se pierde
El aliento
Los suspiros
Y el anhelo
Los susurros al oído
El brillo de los ojos
El latido
De este corazón herido
Que buscó en tu paz abrigo
Y encontró besos vacíos
Después de ti no hay nada
No más sueños compartidos
Ni cordiales bienvenidas
A ser testigos de esta vida
En perpetua desgracia
Porque después de ti
No queda ya más nada
Se acaba mi alma.
Etiquetas: besos, cuando el amor dura un orgasmo, poesía