Tengo veintidós a?os y vivo desde hace tiempo al norte de la ciudad de México. Amo a papá y mamá pero ellos radican en Toluca, una ciudad que desprecio tanto como a todos sus habitantes. Estudio medicina desde hace casi cuatro a?os y la mayor parte del tiempo lo dedico a ello aunque los viernes por lo regular bebo cerveza clara y vodka con agua quina porque no soporto el jugo de uva. De vez en cuando juego futbol pero la verdad es que soy bastante sedentario, esto aunado a una dieta básicamente compuesta por tacos y quesadillas me ha puesto el colesterol por las nubes. Comencé ocho a?os atrás escribiéndole a una novia que me dejó y yo me hice de un blog con pocas visitas y una especie de diario que rara vez actualizo. Suele ponerme de muy mal humor la estupidez humana y por sobre todas las cosas detesto la ineptitud, esto hace que raras veces encienda el televisor y que jamás escuche la radio, prefiero el cine de arte y los asesinos seriales. Tuve muchas novias pero sólo una me hizo sentir y aunque la sigo extra?ando permanezco soltero. Estoy lleno de odio y alguna vez también de rencor por lo que me encuentro ahora en una etapa de rehabilitación de la que he progresado satisfactoriamente. Poseo múltiples defectos y dos cualidades de las que me siento orgulloso, nunca me doy por vencido y la vida la entrego siempre por la gente que quiero. Sin embargo a veces contra mi voluntad no puedo evitar sonreír.
Propongo brindar esta noche Motivos de sobra tenemos Levanta y agita la copa A tu vida llegó el caballero Que llene de miel esa boca Y cumpla todos tus deseos Ámalo porque quizá Compartan los mismos anhelos Y sus sue?os no tengan final Propongo celebrar esta noche Besarnos con intensidad
Entrelazando manos Me piden so?ar de nuevo Cuando la vida en vano Se derritió cual hielo El alma desnuda Estrechó su cuerpo Pero la verdad es cruda Y se consume el fuego En un suspiro Perdido en el viento Nació el olvido Se volvió eterno.
Yo no analizo jamás, me limito a reaccionar, ando con todos mis prejuicios. Jamás intento mejorarme o aprender algo. No soy uno que aprende, soy uno que evita.
Sólo hembras. No voy a la cama con feministas. Creo que hay una opinión desleal sobre mi. Pero a mí no me importa porque ayuda a vender libros.
Me da igual lo que hagan conmigo cuando muera; pueden quemarme, pueden hacerme rebanadas, pueden dar mis pelotas a la ciencia, no me importa.
Casi siempre lo mejor de la vida consiste en no hacer nada en absoluto, en pasar el tiempo reflexionando, rumiando todo ello. Quiero decir, pongamos que alguien comprende que todo es un absurdo, entonces no puede ser tan absurdo porque uno es consciente de que es un absurdo y la conciencia de ello es lo que le otorga sentido. Me entienden? Es un pesimismo optimista.
El hombre ha nacido para morir. Qué quiere decir eso? Perder el tiempo y esperar. Esperar el colectivo. Esperar un par de tetas alguna noche de agosto en un cuarto de hotel en Las Vegas. Esperar que canten los ratones. Esperar que a las serpientes le crezcan alas. Perder el tiempo.
Me levanté y fui hacia el jodido cuarto de ba?o. Odiaba mirarme en aquel espejo pero lo hice. Vi depresión y derrota. Unas bolsas oscuras debajo de mis ojos. Ojitos cobardes, los ojos de un roedor atrapado por un jodido gato. Tenía la carne floja, parecía como si le disgustara ser parte de mí.
Hay gran cantidad de mujeres que me odian porque le hago todas esas cosas feas a las hembras. No han leído mis libros, pero escucharon el rumor de que soy una persona terrible que mutila a las mujeres, las golpea, se orina sobre ellas. Si leyeran mis libros se darían cuenta que muchas veces soy yo el mutilado o meado encima por ellas.
Bueno en algún lugar de Alemania me formaron un piquete. Yo siempre estoy borracho, Entiendes? Dicen que era una chica. Yo estaba muy excitado. Y aparecieron con pancartas Bukowski es un cerdo macho. No tengo idea de que es lo que les molesta, no se qué mierda puede molestarlas. Pero no sé como es que los anarquistas se han identificado conmigo. Y también los fascistas.
No era mi día. Ni mi semana, ni mi mes, ni mi a?o. Ni mi vida. Maldita sea!
La calma te la da el manejar un Volkswagen azul del ´67 a través de las calles como un adolescente, escuchando -El anfitrión que más te quiere- en la radio, disfrutando del sol, disfrutando del fuerte zumbido de un motor reconstruido mientras te escabulles en el tráfico.
A veces miro mis manos y me doy cuenta que podría haber sido un gran pianista o algo así. Pero, Qué han hecho mis manos?. Rascarme las pelotas, firmar cheques, atar zapatos, tirar de la cadena de los inodoros, etc, etc. He desaprovechado mis manos. Y mi mente.